Los colegios empiezan a ceder ante el iPad y el iPhone

¿Sabéis el dicho aquél de: «Si no puedes con el enemigo, únete a él»? Pues eso es lo que ha hecho un distrito escolar de Wisconsin (EE.UU.) ante su fracaso de impedir a sus alumnos que llevasen sus iPads e iPhones a clase.

Los profesores de dichos centros estaban hartos de ver cómo sus alumnos cada día llevaban sus dispositivos electrónicos a clase a pesar de sus prohibiciones. Cada día cientos de iPhones e iPads inundaban las clases, los recreos, las zonas de estudio y llegaron a la conclusión de intentar sacar partido a dicha situación.

Por eso, decidieron aprovechar la tecnología que les brindaban dichos dispositivos para emplearla a su modo: empezaron a utilizar las redes sociales para comunicarse en clase con sus alumnos, algo inimaginable hasta ese momento.

Através de Twitter, los profesores publicaban preguntas dirigidas a sus alumnos, los cuales contestaban encantados prácticamente al instante. Móviles, tablets, ordenadores.. cualquier dispositivo electrónico capaz de conectarse a Internet era útil en sus clases.

Según Daniel Slowey, co-director del centro educativo Pulaski Alta: «Cuando le das a los niños la posibilidad de utilizar sus teléfonos móviles en clase comienzan a asumir una responsabilidad que hasta el momento ni siquiera se habían planteado».

La verdad es que los tiempos cambian de una forma increible. Yo por ejemplo, que ahora tengo 25 años, me acuerdo como cuando iba al colegio llevábamos escondidos en nuestros bolsillos los «tamagochis» que en aquella época tanto se pusieron de moda y que por supuesto estaban «hiper prohibidos» de llevar a clase. En cuanto teníamos la posibilidad y no nos veían los profesores, los sacábamos y nos poníamos a jugar con ellos como locos.

Ahora me paro a pensar y me planteo si en aquél momento nos hubieran permitido llevarlos al colegio como un objeto más, ¿nos hubiésemos puesto en mitad de clase a jugar con ellos? Creo que no, ya que siempre nos atrae más lo prohibido, el hacer lo que no nos dejan..

Con los iPhones y los iPads pienso que pasará lo mismo. Si los centros permiten a sus alumnos poder utilizarlos en clase como un libro más, desaparecerá por completo la gracia de «mandar un sms a escondidas o ponerte conectarte a tu Tuenti en clase».

Vale que muchos por supuesto tendrán dichos programas abiertos en segundo plano como hemos hecho todos cuando teníamos clase de informática y lo primero que hacíamos nada más llegar era ir como locos a descargarnos el messenger en nuestro ordenador.. pero esque hay cosas en la vida que aunque queramos nunca podremos cambiar.

Manuel Ajamil

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